Tras varios años de misión, en la que no pocas veces estuvieron a punto de ser descubiertos, los científicos regresaron a su planeta y presentaron sus resultados. Su conclusión irrefutable fue que no valía la pena tratar de conquistar la Tierra.
sábado, 19 de enero de 2013
miércoles, 16 de enero de 2013
Abecedario
Maldito café. No podía dormir
esa noche y para conciliar el sueño comencé a recordar los nombres de todas mis
mujeres, incluyendo esposas (me he casado tres veces), enamoradas, amigas, amigas
con beneficios, agarres y putas de burdel o de esquina. En realidad la regla
básica del ejercicio era contar a todas las mujeres con las que alguna vez tuve
sexo, definido como penetración. Un simple beso no contaba, por ejemplo, tenía que haber medida de
aceite de cajón.
Luego de
repasar y ordenar a las mujeres en estricto orden alfabético, me di cuenta de
que la letra más popular era la "M": María, María Andrea, Mariana,
Marisol, Maya (¿que habrá sido de su vida?), Michelle, Mónica, Megan, Miriam y Milagros. Sin embargo, no tenía
ninguna "Y" ni "Z". Tampoco "X" o "B".
Ni "J" ni "T". Lo más patético era que no tuviera
"B" en la lista porque esa letra parecía fácil. Acepto hidalgamente que
no tuviera "X" porque no hay muchos nombres que comiencen con esa
letra, a no ser que haya tenido algo que ver con la famosa brasileña Xuxa.
En fin, mis
ojos ahora comenzaban a cerrarse de sueño y tuve a abandonar mi disparatado y
morboso recuento. Bueno, al menos sirvió para que pudiera dormirme y confirmar
que aún debo conocer a mujeres con nombres raros.
viernes, 11 de enero de 2013
Bodas de Plata
- Chao, me voy.
- ¿A dónde?
- A dar una vuelta.
- Creía que de mi vida.
Ella ya entendía las sutilezas de su humor y no le hizo caso.
Ella ya entendía las sutilezas de su humor y no le hizo caso.
lunes, 7 de enero de 2013
La Insoportable Levedad del Romance
Ayer en la noche, por un motivo aún inexplicable, incomprensible para mi razón, comencé a sentirme romántico y nostálgico, como si un sentimiento de amor y dulzura invadiera mi inquieto espíritu. Me dieron ganas incluso de escuchar algunas canciones de amor de Chayanne y Arjona y, lo peor de todo, del ridículo de Montaner. Agarrando mi almohada con fuerzas, coreaba ahora a viva voz, y se podría decir con el corazón en la mano, esas desgarradoras y huachafas letras. No lo podía creer.
Menos mal que cuando tengo estos episodios ya tengo una rápida solución: ponerme a escuchar un par de canciones de heavy metal de Metallica o Sepultura, Slayer mejor todavía. Bendito remedio, el pecho se descongestiona y el romance se pasa por completo. ¡Ahora a seguir chambeando!
sábado, 5 de enero de 2013
La Vida Breve
Justo cuando nació, el dueño de la casa leía en voz alta: "Vive cada día como si fuera el último". La efímera obediente así lo hizo.
miércoles, 2 de enero de 2013
Un Amor Como Pocos
¿Cómo había llegado yo ahí? Difícil precisarlo, pero fue una combinación de frío, cansancio y escasez de alternativas. Después de todo, se trataba solamente de pasar la noche y salir temprano rumbo al aeropuerto. Así que estaba lavándome los dientes en el baño de aquel alicaído hotel sin estrellas cuando de pronto vi a aquella inusual pareja. ¿De dónde habían salido? ¿Estaban ahí desde que yo entré? Me quedé pensando en eso, mientras los veía, no podía separar mi vista de ellos. Lo cierto es que, en medio de la pared de adobe revestida de yeso que estaba frente a mí y que en su momento debió haber sido blanca, una pareja de gusanos -larvas de polilla o de termita, el problema es que no sé distinguirlas- subía, bajaba e iba hacia los lados. El que iba adelante viraba desesperadamente y el (o la) que iba atrás no despegaba su cabeza de la cola del líder. A donde fuera lo seguía, aunque varias veces pasaron por el mismo lugar. Y ni aún así el seguidor se despegaba, si se hubiese tratado de una pareja humana habrían discutido terriblemente, pero en este caso no, estoica y fielmente el segundo gusano se mantenía pegado al primero a pesar de que había perdido el camino. Por alguna razón, no quise aplastarlos, me inspiraron algo parecido a la ternura. Finalmente, encontraron su objetivo: un diminuto agujerito en la pared del que deduje que habían salido. Entraron y desaparecieron. Me quedé evaluando la pared... ¿Cuántas parejitas (o familias) más ocultarían aquellas paredes con interiores de madera? No quise ni pensarlo. Dormí sin cambiarme de ropa y sentado en la silla plástica que había en la habitación. Al amanecer, me fui más temprano de lo que había previsto.
El Campeón
Los inicios fueron duros, su ascenso meteórico. Conseguir auspiciadores fue muy difícil, que era uno más del montón le dijeron. Pero, con mucho empeño, alcanzó los recursos que necesitaba para perseguir su sueño. Y ahora, tras haber quedado tercero en el gran rally internacional, estaba en el podio, llorando. Pero no lloraba por haber perdido el primer puesto en la última etapa, sino de emoción. Simplemente no pudo evitar que las lágrimas rodaran por sus mejillas al recordar sus inicios conduciendo aquella vetusta y carente de revisiones técnicas camioneta rural por las calles de Lima.
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