Había salido de Luri esa misma mañana. No había visto a mi mujer desnuda durante los cinco años que me encerraron por tráfico de drogas. Ella quería algo de romance antes de comenzar la acción en el cuarto. Y fue esa noche cuando escuché las palabras más sinceras que he pronunciado en toda mi vida de engaños y malas artes. "Chola, esta noche te voy a desencajar las caderas."
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