El famoso escritor notó que su diario se había convertido en una pésima novela erótica. Pero como tenía su firma, igual se la publicaron.
jueves, 1 de noviembre de 2012
Algunos Apuntes Sobre Los Obstáculos al Tránsito Vehicular en Lima Metropolitana, con Breves Alusiones a Otras Ciudades de América
Me pregunto cuántas horas hombre estaremos perdiendo en el país al día, al mes, al año, por semáforos descoordinados, sería ideal que uno encontrara una luz verde y que el color no cambiara hasta que uno hubiese llegado a su lugar de destino o al menos hasta que cambiara de dirección, que la luz verde durara mientras el avance fuera en línea recta, pero sé que es utópico. Y lo que incomoda es el gran contraste en las duraciones de luz verde y roja, en algunas intersecciones la luz roja supera los ochenta segundos, pero la verde alcanza escasamente quince segundos. Pero la manifestación máxima del caos de tráfico es, a mi modo de ver, que haya tantos rompemuelles. Rompemuelles, ¿cómo se dirá eso en otros países?, ¿el nombre tendrá la misma connotación de “estoy aquí para que reduzcas la velocidad y si no lo haces tu sistema de suspensión será echado a perder, ojo, no digo malogrado, porque eso se refiere a algo que nunca funcionó y estuvo mal desde el inicio, algo que fue mal hecho, o sea mal logrado“?, sé que en Chile le llaman “lomo de toro”, lo que es un nombre más neutral, que describe su forma, pero no se refiere a lo que puede pasar si un conductor lo intenta pasar desprevenidamente sin bajar la velocidad, aunque de repente este factor cierra el círculo vicioso y eso explica porqué hay tantas camionetas en Lima. También sé que en Ecuador se les llama chapas acostados y casi no existen si no es en las cercanías de colegios y hospitales, lo cual me parece que tiene más lógica, acá los ponen en casi cualquier esquina y a veces ni siquiera en las esquinas, de modo que es posible encontrar dos en una sola cuadra, sobre todo en algunas calles de Miraflores. Sobre el nombre de estas cosas en Ecuador, lo que pasa es que allá a los policías se les conoce popularmente como chapas, supongo que por sus placas, si allá la jerga se construyera de la misma forma que acá, no serían chapas, sino pachas. La cosa es que los policías cuando están cerca de los colegios u hospitales controlan el tránsito y hacen que los autos se detengan para ceder el paso a los peatones, pero, en el caso en que ellos no estén, esas cosas que están en la pista cumplen su función, hacen las veces de policías y en consecuencia hacen que los autos se detengan o al menos reduzcan su velocidad. Pero como están en posición horizontal, entonces son chapas acostados. El nombre no es ni agresivo ni descriptivo, es más bien metafórico. Tres países y tres palabras, pero sobre todo tres maneras distintas, tres connotaciones diferentes, para llamar al mismo objeto. Lo que sí me queda claro es que en Lima hay muchos más que en cualquier otro lugar que yo haya conocido, así como Nueva York es la ciudad de los rascacielos, Lima es la ciudad de los rompemuelles. En nuestro caso desde el nombre nos enfrentamos a algo agresivo, aunque probablemente todo lo referido al tránsito en Lima es agresivo, como también se puede notar cuando los conductores que están detrás de uno lo conminan a avanzar tocando la bocina, o, peor aún, golpeando con el brazo izquierdo la carrocería del auto que ellos mismos están conduciendo, aunque el semáforo apenas se haya puesto en ámbar, el tiempo transcurrido entre el encendido de la luz verde en un semáforo y el toque de la bocina de los autos que están en la segunda fila esperándola es probablemente la medida temporal de menor duración de la historia de la humanidad.
Divagaciones Musicales
Tal vez las mejores melodías o las mejores canciones se escribieron ya, no sabría decir si hace tres, treinta o trescientos años, pero ya fueron escritas, diría que los músicos de hoy ya no tienen nada nuevo que ofrecernos, ahora todo es imagen y ya no importa la voz ni lo que quiera decir la canción, hace una o dos generaciones eso era lo más importante, en la actualidad alguien como Nelson Ned no podría ganarse la vida como cantante a pesar de su voz, lo he escuchado porque mis padres tenían sus discos, ahora todo tiende a ser prefabricado, de repente homogeneizado sea la palabra indicada, tal vez por eso a alguien se le ocurrió pasar todas las canciones que pudo al ritmo bossa nova, que de por sí es cadencioso y hasta cierto punto monótono, no es por ejemplo como la Obertura 1812 de Tchaikovski, en la que justamente se destacan sus cambios de ritmo, ahora escuchamos canciones originalmente tan diferentes como Sweet Child o’Mine o I Want to Break Free en el mismo ritmo y encima cantadas por la misma persona o por dos cantantes que en todo caso parece que tuvieran la misma voz, como si alguien fuera capaz de confundir a Axl Rose con Freddie Mercury, tal vez si Kurt Cobain no estuviera muerto habría emprendido una campaña o la habría emprendido a golpes contra la disquera que produce dicha música, o incluso se podría decir que la fabrica ya que ahora es casi como un producto enlatado, ya no hay creatividad, ahora la música sólo consta de percusiones o de sonidos repetitivos, como esa música trance, que claramente sólo está dirigida a quienes pasan por uno, de otra forma dudo que haya alguien a quien pueda gustarle, ya no hay cambios de ritmo en la música de modo que nos sorprendan, a diferencia de lo que pasaba con Verdi, claro que eso fue hace mucho tiempo, pero uno se pone a pensar en lo magistral que debe haber sido una persona para haber compuesto la música tanto de La Traviata como de Rigoletto, en especial el primer acto de la primera y el tercer acto de la segunda.
jueves, 18 de octubre de 2012
Memoria Selectiva
Muchas veces se había dado cuenta de que tras responder afirmativamente a si había visto tal película o si había leído tal libro, lo que era cierto, se daba cuenta de que en verdad no recordaba aspectos importantes de la trama. El mayor ejemplo era el de Los Cuatro Fantásticos, pues no recordaba en qué acababa la película. Sin embargo, el hecho de poder recordar a Jessica Alba y la famosa escena del cruce del puente, le suponía un alivio, pues al menos eso le demostraba –según creía- que la amnesia no era total.
¿Explicación?
Creo haber dicho ya que tengo mala memoria, pero si no lo dije lo digo ahora. Tal vez mi problema se origine en tener demasiadas cosas juntas en la cabeza, como si ésta fuera algo así como un atestado vehículo de transporte público, o de locomoción colectiva, expresión que difícilmente se escuchará en un lugar que no sea Chile, a no ser que sea dicha por un chileno que está fuera de Chile, un patiperro tal vez, que podría estar en particular en la India, muy probablemente por turismo ya que parece poco probable que se hubiese ido a trabajar por allá, si algo sobra en la India es gente, para qué contratar foráneos. En fin, volviendo a este ya mencionado vehículo, su desborde de pasajeros, es decir de ideas si se me ha entendido la comparación, se manifiesta en que los excedentes se bajen de mala manera cuando me pongo en movimiento, magullándose o quedando gravemente heridos, lo que en el símil quiere decir que son olvidados. Eso explicaría todo.
martes, 16 de octubre de 2012
El Apodo Perfecto
A cada mujer que he tenido en mi vida le ha caído un sobrenombre, siempre de animal. Por ejemplo, a Karina la llamaba 'Conejita' por su colita coquetona. A Andrea le decía 'Ardilla' porque era chiquita y se movía de un lado para otro con rapidez. A Marisol le tuve que poner obligado la chapa de 'Gata' porque tenía unos ojazos verdes y era calentona en la cama. ¿Cómo debo llamar entonces a Claudia? Ella es mi actual pareja y es la peor de todas, es una verdadera...¡Rata!
viernes, 5 de octubre de 2012
Decisiones
Ahora que es usual que padre y madre trabajen, el papel de la nana en la crianza de los hijos es casi tan importante como el de aquéllos. Pero encontrar una buena nana no es tan fácil. Tuvimos suerte, pero la que habíamos tenido por más de dos años nos había dejado de repente y tuvimos que buscar una casi a la carrera. Tras algunos días encargando nuestra hija a mi cuñada y a mi suegra, encontré la que pensé que sería la ideal. Había tenido varios años de experiencia cuidando niños de hasta cinco años y sus referencias eran muy buenas. De hecho, empezó bien en el trabajo y nuestra hija se adaptó rápidamente a ella, pero a la tercera semana nos dijo a mi esposa y a mí que tenía que contarnos algo personal. Lo primero que pensé fue que no se había adaptado, pero nos contó que estaba embarazada.
A partir de ahí, en las siguientes semanas todo fueron problemas: que su embarazo era de riesgo, que su familia se oponía a que trabajara, que el novio la dejó. Y todo eso, obvio, iba minando su rendimiento. La gota que derramó el vaso fue la noche que nuestra hija estuvo vomitando porque le cayó mal una cena preparada por ella que incluía (¡vaya menú!) tallarines a la huancaína y leche chocolatada, ya que ella ni caso hizo de lo que pasaba a pesar de que incluso tuvimos que ir a la clínica de emergencia en plena madrugada. Cuando a la mañana siguiente le hice notar nuestro malestar, me dijo que se sentía tan mal con todo lo que le estaba pasando que a pesar de haber escuchado todo no tuvo capacidad o voluntad de levantarse a ayudar. Con mucha pena, dados sus problemas, tuve que decirle que lo mejor tanto para ella como para nosotros era que se fuera, que su situación ya había empezado a afectar de manera demasiado notoria a su trabajo y que el cuidado de una niña de cuatro años no era cosa de juego. No fue fácil para nosotros tampoco y casi recuerdo el momento en que se despidió como que hubiera sido hoy mismo.
Años después, me la encontré en un supermercado. Me saludó y me costó recordarla, pero cuando me dijo su nombre la identifiqué. Como igual no teníamos mucho de qué conversar, le pregunté por su hijo.
- Ah, señor, usted no supo. Nunca lo tuve.
Y me volvió a dar pena.
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